Esta es una compleja historia, que incluye pueblos sin contacto con el mundo exterior, misiones evangélicas norteamericanas, grandes empresas petroleras internacionales y madereros en busca de Caoba. Y todo ocurre en una zona conocida como "el arca de la biodiversidad del planeta".
La primera vez que escuché hablar de los Huaorani, Tagaeri y Taromenani fue, qué ironía, gracias a un documental norteamericano: Beyond the Gates of Splendor (tambien esta en YouTube.
Esta tan emotiva película cuenta de la Operación Auca: una tentativa de contacto de cinco misioneros evangélicos estadounidenses con los indígenas huaorani de la selva del Ecuador, que terminó el 8 de enero de 1956, cuando los cinco misioneros fueron atacados y asesinados por un grupo de guerreros huaorani. La muerte de los evangelizadores reactivó el esfuerzo misionero en los Estados Unidos, dando lugar a una fuerte inversión de dinero para las misiones de todo el mundo.
Muy emotiva la historia de los héroes mártires, y muy fructífera también (se han publicado muchos libros, y en total hay tres películas, una de las cuales llegó a recaudas 12 millones de dólares) , pero qué pasó con los pueblos luego de este primer contacto? Por qué las películas no hablan de eso?
Ehuenguime, hijo de uno de los guerreros huaorani que mató a los "gringos" contó la historia que diezmó a su pueblo cuando se encontraba en aislamiento, y las terribles consecuencias de un contacto forzado en los años cuarenta, desde su punto de vista .
En el 56 llegan los huaorani llegan a las cabeceras del río Curaray, y se encuentran con los compañeros Záparos. Los Záparos huyeron y los huaorani se quedaron allí. Luego, los huaorani fueron contactados por los misioneros evangélicos que vinieron de Estados Unidos. Ni bien contactaron a los huaorani, los evangélicos los obligaron a usar ropa, les dieron ropa a los hombres y mujeres.
Y así llegó la ‘poliomelitis’, que acabó con todo el pueblo Huaorani. Sólo se salvaron treinta personas. Todos se enfurecieron. Mi papá mató a los cinco misioneros evangélicos estadounidenses. Los misioneros sobrevolaban nuestras tierras y lanzaban desde el aire ollas, ropa y objetos para lograr la civilización. En ese tiempo, el avión de los misioneros aterrizaba en el Curaray, y justamente mi papá vivía al sur de ese río. Un día los misioneros iban a comer. Antes de hacerlo, se agacharon como siempre para rezar y agradecerle a Dios por los alimentos. Fue entonces cuando los huaorani mataron a los misioneros con lanzas, mi papá fue uno de los que mató a esos cinco.
Los misioneros llamaron al ejército ecuatoriano pero ellos no actuaron. Entonces, el ejército panameño intervino por encargo de Estados Unidos para recuperar los cuerpos de los misioneros muertos.
El ejército sobrevolaba las lomas para seguir matando a todos los huaorani que quedaban. A los que quedaron los llevaron a un sitio donde pueda hablarse de Dios. La mayor parte perdió su territorio en el Napo. Los territorios al oeste quedaron vacíos y entonces ingresó la corporación petrolera de la amazonia ecuatoriana.

Luego de eso llegó la civilización a través de la hermana de un misionero muerto. Ella perdonó a mi padre, que había matado a su hermano, y junto con los misioneros lo convirtieron en misionero. Lo enviaron a Estados Unidos y ahora él es ciudadano allá. Y así se fue un líder de ese entonces. Cuando muera, así esté en Ecuador, los misioneros obligarán que su cuerpo sea enterrado allá. ¿Injusto, no?
Ahora hay huaoranis modernos. Son los hijos de los que quedamos. Pero ya no son puros. El huao, nuestro idioma originario, está perdido y la cultura ya no se conserva. La educación que reciben es en español. Sí, sentimos que estamos desapareciendo.
Estamos en contra del contacto y estamos muy apenados. Por eso, a los aislados que quedan, nosotros vamos a protegerlos siempre para que vivan tranquilos, con su propio modo de vida, sus propios alimentos y que no se elimine su pueblo por el contacto”.
Pero además del pueblo huaorani, existen otros grupos en esa zona, que todavía no quieren ni permiten el contacto: Tagaeri y Taromenane. Hay mucho que decir respecto de estos grupos y los abusos que han sufrido, y que siguen sufriendo hasta ahora. Pero por ahora volvamos a la situación del Yasuní.
Sólo dentro de una hectárea del Yasuní se han encontrado 644 especies de árboles. Para poner este número en perspectiva, hay tantas especies de árboles y arbustos en una hectárea del Yasuní como existen árboles nativos para toda América del Norte, estimado en 680 especies. Se han registrado además, más de 450 especies de lianas y 313 especies de plantas vasculares epífitas., Amazonía por la Vida

Cómo podemos proteger semejante maravilla? Cómo podemos hacer que nuestro sistema de explotación no lo haga desaparecer? Bueno, ya hay una propuesta:
El objetivo de la propuesta es resolver de manera creativa una amenaza como es la extracción del crudo del proyecto ITT localizado en un sitio de alta vulnerabilidad: el Parque Nacional Yasuní, con un efecto positivo en la conservación de la biodiversidad, la reducción de emisiones del CO2 y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y su forma de vida.
El Presidente de la República, Rafael Correa ha señalado que la primera opción para el país es mantener el crudo represado en el subsuelo. Se buscaría estimular a la sociedad nacional e internacional para contribuir con el Estado Ecuatoriano en la aplicación de esta costosa decisión nacional. La expectativa del gobierno es lograr por esta vía el 50% de lo que obtendría de extraer el crudo de ese proyecto.
Seremos capaces de semejante proeza? Entenderá el mundo que esto es responzabilidad de todos?
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